lunes, 22 de octubre de 2012

1134 -1234 El siglo de Oro Tudelano

Hace ya varios meses que me comprometí con la UNED de Tudela para realizar una conferencia sobre la época en la que se ambienta la novela. Pues ya ha llegado el momento de dar forma a esa promesa. Os espero a todos en el salón de actos de dicha institución el jueves 29 de noviembre de 19:00 a 20:30.

Aquí va el cartel anunciador:


lunes, 16 de julio de 2012

Las Navas de Tolosa

Pues sí, fue un día como hoy; un lunes 16 de julio, solo que de hacer 8 siglos... Sí, hoy se cumple el 800 aniversario de la batalla de Las Navas, posiblemente la batalla más trascendental para la historia hispana de todas las celebradas tras la conquista romana (y anda que no ha habido...  ).


Lo curioso ha sido la desinformación mediática sobre el aniversario. Es cierto que he encontrado referencias bastante extensas a la batalla en los dos principales periódicos navarros, y también en algunos periódicos andaluces, pero en los de tirada nacional nada de nada con la salvedad del ABC, donde, ya siento decirlo, han aprovechado para echar leña al fuego de la confrontación religiosa, todo lo contrario de lo que debería hacerse... ¡en fín!  

NADA HAY QUE CELEBRAR. Nunca una masacre debería ser celebrada. Pero sí que debería ser recordada, al menos para conseguir que no se repita; porque la Historia nos recuerda continuamente que las cosas se repiten una y otra vez, simplemente porque no somos capaces de recordar lo que ocurrió y las causas que lo generaron...

Modestamente, desde mi novela "Las últimas águilas negras", he intentado aclarar al lector cómo se desarrolló la batalla y, sobre todo, por qué se llegó a ella (y no hay una sola causa, sino que hay un buen puñado de ellas). Pero no he sido el único. Desde otros puntos de acercamiento, tanto Gonzalo Giner en su "El sanador de caballos", como más recientemente Juan Eslava Galán en su "Últimas pasiones del caballero Almafiera", también describen perfectamente la batalla y lo que la rodeó.

Doy fe que de las tres obras que he citado, al menos las dos últimas ( de la primera no debo hablar ) consiguen atrapar al lector y transportarle a aquellos años tan convulsos y decisivos de nuestra Historia...

sábado, 7 de julio de 2012

De Sanchos y Garcías


Es cuanto menos curiosa la lista de reyes navarros de la dinastía Ximena que se llamaron Sancho y cuyos primogénitos se llamaron García y viceversa. Ahí va la lista:

Sancho I Garcés (rey del 905 al 925)
García Sánchez I (rey del 931 al 970) (del 925 al 931 corregente)
Sancho II Garcés Abarca (rey del 970 al 994)
García Sánchez II el Temblón (rey del 994 al 1000)
Sancho III Garcés el Mayor (rey de 1000 al 1035)
García III Sánchez el de Nájera (rey del 1035 al 1054)
Sancho IV Garcés el de Peñalén (rey del 1054 al 1076)
... Dinastía Ximena aragonesa (1076 a 1134, incluye a Sancho V)
García Ramírez el Restaurador (rey del 1134 al 1150)
Sancho VI Garcés el Sabio (rey de 1150 a 1194)
Sancho VII el Fuerte (rey del 1194 al 1234)

El origen está en la antiquísima costumbre hispana de dar al primogénito varón el nombre de su abuelo; vamos como si la llegada del nieto supusiera la pronta o inmediata ida al más allá del abuelo y que así, al menos el recién nacido llevase en su nombre el recuerdo del desaparecido o destinado a desaparecer. No hay que echar la vista muy atrás para ver que esta costumbre se había mantenido. Buscad entre vuestros abuelos y seguro que encontráis más de un caso con el nombre compuesto primero por el santo del día de su nacimiento y, segundo, por otro nombre que, curiosamente, solía coincidir con el de vuestro tatarabuelo...

Pero volvamos a la época medieval en la que discurre la novela (de 1134 a 1234). En la lista de arriba podéis comprobar que García el restaurador continuó la tradición Ximena e impuso a su primogénito el nombre de Sancho (el futuro Rey Sabio), pero éste tuvo como sucesor a otro Sancho (el rey Fuerte) y no a otro García como marcaba la tradición...

Esa ruptura de la tradición ha dado lugar a muchas especulaciones. ¿Tuvo Sancho el Sabio un primogénito varón al que llamó García, que murió siendo muy niño y que, por tanto, el futuro Sancho el Fuerte hubiera sido en realidad su segundo hijo? La pregunta del millón...

Pues es posible... La cuestión es que no existe una fecha cierta ni para el matrimonio de Sancho el Sabio con la princesa Sancha de Castilla ni tampoco para el nacimiento de Sancho el Fuerte, lo que alimenta esa especulación. Hay historiadores que indican que la boda entre don Sancho y doña Sancha se celebró en 1053 y que dan como fecha de nacimiento de Sancho el Fuerte el año 1160, lo que hubiera dejado 7 años de intervalo para que la pareja real hubiese tenido un hijo (ese supuesto García muerto al poco de nacer). Sin embargo, otros historiadores indican que la fecha de 1053 es sólo la firma de los esponsales (el contrato matrimonial), dejando la boda en sí para unos pocos años más tarde dada la juventud de doña Sancha y que, además, adelantan el nacimiento de Sancho el Fuerte al intervalo (1155-1157), lo que deja muy poco margen para que ese supuesto García hubiera visto la luz...

No puedo pronunciarme a favor de ninguna de las dos corrientes, pero la idea de que Sancho el Fuerte hubiera podido tener otro hermano más siempre me ha seducido, y lo he reflejado en la novela de otra forma... Espero que os guste.

martes, 19 de junio de 2012

El agujereador de mapas


Parece mentira, pero acontecimientos ocurridos hace 8 siglos han dejado huellas perfectamente visibles hoy en día. Y probablemente nadie haya dejado huelas más profundas en el mapa actual de España que Sancho el Fuerte. De hecho, los tres mayores territorios peninsulares que, estando situados en una provincia, pertenecen a otra, tienen como origen de esa discrepancia la intervención personal del último Ximeno navarro.

El caso más conocido es el de Petilla de Aragón que, estando situado en mitad de la provincia de Zaragoza, pertenece en realidad a Navarra. El origen de esta situación está en un préstamo personal de Sancho el Fuerte a Pedro II de Aragón en el cual Petilla figuró como prenda para, si el rey aragonés no pagaba -como así ocurrió-, el navarro se lo quedase en propiedad, pero hay más:

Treviño


¿Qué hace en mitad de Álava un territorio asignado administrativamente a Burgos? Pues dejar huella de la heroica resistencia del caballero navarro don Martín Chipía quien, en la ofensiva de 1198-99 que terminaría con los territorios vascos, hasta entonces en poder navarro, en manos castellanas. Pero Alfonso VIII de Castilla no pudo conquistar toda Álava; Treviño resistió. Pero tras la firma del armisticio, Sancho el Fuerte se dio cuenta que no podría conservar durante mucho tiempo el territorio treviñés ya que quedaba desconectado completamente de Navarra y era casi imposible el tránsito de personas y víveres ya que tendría que atravesar obligatoriamente tierras castellanas. En consecuencia, decidió firmar con su primo castellano un nuevo pacto por el que intercambiaba Treviño por parte de las Amescoas que sí tenían conexión con Navarra. Con esta decisión, Treviño quedaba como posesión personal del rey castellano, uno de cuyos descendientes lo cedería en gestión a un conde burgalés...

Ademuz

El otro gran hueco en los mapas de España junto con Treviño es el Rincón de Ademuz, administrativamente dentro de Valencia, pero situado en territorio turolense. El origen es parecido a Petilla. Sancho el Fuerte, ya muy adentrado en la vejez, tomó como prenda Ademuz para un préstamo que le realizó a Jaime I el Conquistador como parte de una alianza mucho más profunda con el entonces joven rey aragonés. Pero a Sancho le sorprendió la muerte y, con el lío de su sucesión, Jaime decidió recuperar Ademuz -amén de no devolver el préstamo- y utilizar el rincón como base avanzada para la reconquista de Valencia. Una vez devuelta a manos cristianas los territorios levantinos, Jaime decide no incorporarlos al reino de Aragón, sino que crea el nuevo reino de Valencia y decide unir al mismo Ademuz, ya que había servido de base para su reconquista.

Lo dicho, a veces, sólo hay que saber mirar alrededor para comprobar que 8 siglos no son nada... :-)

lunes, 21 de mayo de 2012

La bella Berenguela

Es curioso; tras dos presentaciones, en ambas me encontré con personas que, en privado, me preguntaron sobre si la apabullante hermosura que siempre se ha dicho que tuvo Berenguela era o no un mito.

Bueno, no sabría contestar con total certeza, pero sí que parece que era la más hermosa de las tres hijas de Sancho el Sabio. Tampoco es ninguna noticia afirmar que, al parecer, era muy alta; parece que todos los miembros de la familia lo eran. El problema es dónde encontrar algún dato fidedigno sobre su belleza. Difícil... Los únicos vestigios que nos quedan son los de la efigie en su tumba de la abadía de L'Epau, de la que fue gran benefactora. Indicar que todas las fotografía que acompañan a esta entrada pertenecen al blog de Manuel Sagastibeltza  http://berengueladenavarra.blogspot.com.es

Esta es la efigie sepulcral de Berenguela (de 1,99m de longitud y vestida de novia...), cuya interpretación con la policromía original se puede consultar aquí


Una fotografía centrándose en su rostro permite ver que, al menos el escultor, la representó como una mujer delgada, de pelo liso, facciones suaves, labios finos y enormes ojos almendrados


Si ambas fotografías ya pueden dar una idea de que sí, de que Berenguela era hermosa, nada mejor que compararla con alguien quien, según los cronistas, era agraciada pero menos: su hermana Blanca. He aquí su sepulcro, por desgracia, mutilado durante la Revolución Francesa:


Las terribles mutilaciones sufridas no pueden ocultar algo evidente: lo estilosísima que era Blanca, con ese vestido ajustado y entallado que le sienta como un guante. Pero si la efigie ya dice mucho, todavía dice muchísimo más el escudo céreo con el que lacraba sus documentos oficiales y que ha llegado hasta nuestros días:
¡Qué maravilla! Un cuerpo estilizadísimo sobre el que cae un fino y liso vestido largo. ¡Y qué talle! ¡Y qué elegancia con ese porte a la par natural y majestuoso...! ¿Y el recogido del pelo? ¿Y la elegancia con la que porta la capa...? ¡Cuánto darían muchas modelos actuales por parecerse un poquito a Blanca!

Y si resulta que Berenguela todavía era más guapa que Blanca... conclusión: ¡bellezón, bellezón!