lunes, 12 de marzo de 2012

Sinopsis de la novela

Hispania, siglo XII. Encadenados a los designios del Destino, los últimos miembros de la dinastía Ximena se enfrentan desesperadamente a una anunciada extinción. Ellos, que habían sido los principales actores de la Reconquista desde la caída del Califato de Córdoba, ven ahora reducidos sus dominios al feudo natal de la estirpe: Navarra. No hace tanto corrían mejores tiempos para ellos. Apenas medio siglo atrás la familia también gobernaba Castilla-León y Aragón, pero estos reinos ya han cambiado  de  casa real,  y miran con avidez el mapa donde se indica qué comarcas navarras se anexionarán una vez que el Viejo Reyno sea invadido y repartido. Sumergidos en la lucha por su propia supervivencia, los miembros de la familia real navarra no se percatarán de que, infiltrados entre sus principales consejeros, se encuentran también los postreros miembros de otra dinastía antiquísima que se enfrentan a un dilema similar: evitar su desaparición.

En pos de lograr alianzas que contrarresten las amenazas externas, y aún a costa de su felicidad, las últimas infantas Ximenas se verán obligadas a contraer matrimonios de conveniencia con miembros de la más alta realeza europea. El sacrificio personal de sus hermanas permitirá al último rey navarro autóctono llegar, contra todo pronóstico, a la frontera con el siglo XIII relativamente indemne. Pero la dicha no será duradera y, tras la campaña de Las Navas de Tolosa, Ximenos y sus consejeros, unidos por las circunstancias pero separados por los medios y formas, se convencerán de que se encuentran en su encrucijada final. Ancianos, dispersos y debilitados solo les queda un camino a seguir: encontrar a alguien a quien ceder su legado. Una búsqueda que les llevará a sufrir las más amargas experiencias de su azarosa existencia.

2 comentarios:

Carlos Aurensanz dijo...

Un gran blog para una gran novela.
Enhorabuena por la publicación, y gracias por enlazar con mi página...
¡Suerte!

Mikel dijo...

¡Qué buena pinta tiene tu novela, Juan Carlos! El Sabio y el Fuerte no son en este caso únicamente títulos de rey. A ti también te definen bien ; )

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